Adaptarse o morir ante la Inteligencia Artificial

En el futuro se estima que 7 de cada 10 empleos estarán ligados al mundo tecnológico

 

 

Las máquinas suelen sustituir a gente que hace trabajos poco solicitados o aburridos, como barrer o trapear, pero la inteligencia artificial (IA) va más allá de eso, es como competir con nuevos cerebros que no conocíamos pero que sabemos que serán más inteligentes.

La historia de la inteligencia artificial es una narrativa en constante evolución. A medida que avanzamos, se espera que la IA continúe desempeñando un papel cada vez más relevante en la sociedad, revolucionando la forma en que interactuamos con la tecnología y el mundo que nos rodea.

Quienes leen sobre el tema saben que desde hace años creció la tendencia del Big data, en el que la inteligencia artificial se ha estado convirtiendo en una parte integral de la vida cotidiana. La humanidad ha logrado desarrollar IA avanzada capaz de razonar, aprender y comunicarse de manera casi indistinguible de los seres humanos.

La inteligencia artificial (IA) ha transformado significativamente la forma en que las empresas operan y han abierto una amplia gama de oportunidades para mejorar la eficiencia, la productividad y la toma de decisiones a partir de la inteligencia de negocios

Nadie estará a salvo de la inteligencia artificial

Así que, si crees que por tener un cargo más alto no estás en peligro, déjame decirte que esto no será así. Puede sustituir tareas del CEO ¿Puede acabar con el puesto del CFO? Ellos pueden defenderse ¿Qué harán?

Una próspera empresa, que se dedica a la fabricación y venta de dispositivos electrónicos innovadores, a medida que el tiempo pasaba, se enfrenta a desafíos cada vez mayores para mantenerse competitiva en el mercado en constante evolución. Un día, el CEO, Santiago, se reunió con su equipo ejecutivo para discutir posibles soluciones. La compañía necesitaba encontrar formas de aumentar la eficiencia, mejorar la toma de decisiones estratégicas y brindar una experiencia excepcional a los clientes. Fue entonces cuando surgió la idea de incorporar inteligencia artificial a su negocio. Santiago comenzó a explorar cómo la inteligencia artificial podría transformar la empresa.

Decidió comenzar con el departamento de servicio al cliente, que recibía cada vez más consultas y quejas debido al crecimiento de la base de clientes. Implementó un chatbot impulsado por IA,  que tiene la capacidad de responder preguntas frecuentes y resolver problemas comunes de los clientes de manera rápida y precisa. La incorporación liberó a los agentes de servicio al cliente para que pudieran concentrarse en resolver problemas más complejos e incluso quitar unos puestos que ya no tendría sentido seguir manteniendo. 

La transformación a través de la inteligencia artificial no solo afectó a los aspectos operativos del negocio, sino también a la toma de decisiones estratégicas. Los ejecutivos comenzaron a utilizar un sistema de análisis predictivo basado en IA para evaluar diferentes escenarios y evaluar el impacto potencial de sus decisiones antes de implementarlas. Con el tiempo la inteligencia artificial no solo mejoró la forma en que la empresa funcionaba, sino también cambió la mentalidad y la cultura dentro de la organización. La inteligencia artificial reemplazó empleados, pero también hubo a otros que los empoderó para ser más efectivos en sus roles y liberó tiempo para enfocarse en actividades más estratégicas y creativas.

Entre otras herramientas nació la que es propiedad de la compañía Open AI, Chat GPT, de la que hoy el mundo conoce su cuarta versión: la inteligencia artificial generativa más potente. Hoy en día no es necesario ser ingeniero para usar esos robots invisibles. Cualquiera que sepa razonar una instrucción y explicarla hablando o escribiéndola, puede hacer solicitudes a Chat GPT. 

Varias empresas ahora unen las piezas para que no solo escriba un ensayo sobre el origen del mole oaxaqueño o la historia de Francia, sino para que se meta a los datos de la empresa y presente un plan de mejora inmediata. Todo, conversando con la “compu”.

Solo necesita información que quizá ya tiene. ¿Cuántos productos hay en el almacén? ¿Quiénes se encargan de hacerlos y de venderlos? ¿Qué miembros del equipo llegan a tiempo, no faltan y ayudan a vender o producir más? ¿Quiénes están en áreas que no dejan dinero? ¿Cuánto vendimos cada mes? ¿Cuánto gastamos y en qué?. Todo lo anterior, sumado a informes públicos de finanzas y economía. Con esos datos, solo falta que el dueño o los accionistas hagan su petición, pensemos, cuando las cosas van mal: “Haz una estrategia que aumente la productividad, reduciendo costos en compras y en recursos humanos, enfocando el negocio en los productos más exitosos y rentables. Suma una estrategia de marketing para la Ciudad de México, Tijuana y Monterrey”.

La inteligencia artificial entregará un plan en ¿tres minutos?

 

Sin descanso, cualquier día de la semana. ¿No son éstas parte de las tareas que involucran al director de operaciones, al de finanzas y al director general y que pueden tomar semanas? 

Atención, esto no es el futuro, es el presente y se llama inteligencia de negocios.

No iba a pasar mucho tiempo para que las bases de datos se juntaran con la inteligencia artificial generativa. Ahora, los dueños de las empresas solo tienen que dar instrucciones para conseguir respuestas.

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