
Así como a los procesos productivos, tuvimos que adoptar este año 2020 prácticas que ya existían con la evolución tecnología. Una transformación que vivimos en el mundo, fue la manera que se mueve el dinero.
Lo que comenzó como una evolución hacia el uso de tarjetas de crédito y débito. Se ha convertido la manera más sana para evitar la propagación del COVID19.
En lugar de utilizar efectivo de mano en mano y perder tiempo depositándolo en el banco incrementa la dificultad de conocer el trazo.
Los datos son información.
La gente generalmente relacionamos la información con datos y no están equivocadas, estos son recolectados de manera ordenada para nutrir una base de datos.
A veces resulta complicado tener información completa, organizada y homologada para darles un sentido con respecto a nuestro universo.
Una vez con los datos que cumplen con estos elementos podemos extraer conocimiento por medio de reportes e indicadores y así desarrollar capacidades analíticas.
Ya visualizados estos temas, viene la parte del entendimiento de la realidad para tomar decisiones y definir políticas para dirigirte hacia la mejor dirección.
Aspel nos da una solución.
Cada vez SAE tiene mayores integraciones que nos gestiona nuestra información e incrementa nuestra trazabilidad, diversificando ahora canales de venta como e-commerce como lo fue con la app de SAE en su momento.
Aspel nos da la oportunidad de aprovechar dichas herramientas y no se queden en solo instrumentos, si no que formen parte de una transformación de la realidad.
¿Qué nos espera el próximo año?
Ahora con el fin de este año 2020, la clave para el éxito en el 2021 es tener datos correctos y así poder hacer predicciones para los próximos años.
Pues si no hay un entendimiento de la importancia de la minería de datos y big data, obtenido por automatizaciones y con la explosión del e-commerce, jamás podremos salir adelante. Porque estamos entrando a un tiempo de resurrección financiera.

